jueves 29 de mayo de 2008

Pechuguitas de pollo con salsa de oporto, ciruelas y orejones.


Ingredientes: Una cebolla, 10 ciruelas pasas, 10 orejones de albaricoque, un vaso pequeño de oporto, medio kilo de pechugas de pollo fileteadas, nata para cocinar.

Salpimentar las pechugas, filetear la cebolla, poner en una olla aceite de oliva a calentar. Dorar la cebolla. Incorporar las pechugas y remover. Cuando las pechugas estén blanquecinas, agregar las ciruelas, los orejones, la nata y el vino. Remover, comprobar si está bien de sal y pimienta, de lo contrario agregar lo necesario. Poner un poco de agua. Dejar cocer a fuego lento.

Acompañar con espinacas rehogadas o arroz blanco.

Un menú rápido y sencillo para disfrutar en buena compañía.

viernes 23 de mayo de 2008

Tiramisú


Según wikipedia el Tiramisú es un postre moderno originario de la zona de Veneto, Italia. Fue creado hacia los años cincuenta y, algunos, precisan que se consumía en los burdeles de la zona.

Arturo Filippini, presidente de la cadena de restaurantes Toulá, ha admitido: “Había sido efectivamente después de la guerra cuando nos íbamos con amigos a los burdeles de Treviso..., en esos tiempos tenían también cocinero... La maîtresse, a los clientes aficionados (pero también a las mujeres) les ofrecía un dulce diciendo con cortesía estas palabras emblemáticas: Anda, toma cariño, que te doy una cosa que "te tira su"...”

La expresión "te tira su", en lengua veneta, y también en la lengua italiana, podría ser el equivalente en español del "tentempié", pero no tanto a la manera de un aperitivo, pues el tiramisú como dulce es mucho más fortalecedor y de inmediato efecto gracias a la cantidad de glúcidos que incorpora.

En principio, no lleva ni queso Mascarpone, ni nata u otras grasas similares, porque todos esos lípidos no hacen más que tener un peso en el estómago y ralentizar la digestión, con el resultado de obtener el efecto contrario, es decir, crear cansancio y somnolencia.

En 1968 el tiramisú artesanal de Alfredo Beltrame (maestro de la hostelería veneta y fundador de una cadena de restaurantes con sede en la ciudad de Treviso, en el Veneto) llega oficialmente a la cadena de los restaurantes Toulá. Así fue sacado de la intimidad de los prostíbulos y presentado al exterior para conseguir un gran éxito popular.

Entre los años setenta y ochenta, la receta utilizada en el restaurante Toulá de Milán utilizaba cinco ingredientes:
huevos y azúcar batidos, bizcochos Savoiardi mojados en café expresso y cacao en polvo.

Bien, hay infinidad de recetas, los ingredientes varían según las zonas o ciudades del mundo. Particularmente desarrollé una receta sencilla pero, creo y me lo confirman los comentarios de la gente que lo ha probado, bastante sabrosa.

Aquí paso a detallarla y espero que la disfruteis, como siempre, en buena compañía.

Ingredientes: Queso Mascarpone Santa Lucía (500g), 3 cucharadas de azúcar, dos huevos, café, medio vaso de vino Marsala (también se puede utilizar ron, u oloroso), un paquete grande de sobaos pasiegos (también se puede preparar un bizcocho de café a gusto), cacao en polvo.

Preparación: en un bol poner el queso Mascarpone, el azúcar (si os gusta muy dulce se pueden poner algunas cucharadas más) las dos yemas de huevo. Mezclar hasta obtener una crema homogénea, incorporar el vino. Mezclar bien.

Una vez preparada la crema, humedecer los sobaos en el café y acomodarlos uno a uno en una bandeja o molde cuadrado. Al tener cubierta toda la base, esparcir la crema delicadamente hasta cubrir. Sobre esta capa de crema poner otra de sobaos humedecidos en café para volver a cubrir totalmente de crema. Finalmente tamizamos cacao en polvo por toda la superficie.
Dejar reposar en la nevera un par de horas.

viernes 16 de mayo de 2008

¿Refinamiento o instrumento del Diablo?


Pese a los tímidos intentos de introducir la costumbre del uso del tenedor desde principios del siglo XI en Europa, no se generaliza hasta ya entrado el siglo XVIII o principios del XIX. Las razones de esta tardanza son achacables a múltiples causas, desde las puramente religiosas hasta sociales e incluso políticas.

En aquella época se ingerían los alimentos sólidos utilizando una herramienta simple pero efectiva, los dedos. No interpretemos este acto como bárbaro, el europeo tenía sus reglas y etiquetas a la hora de sentarse a la mesa, era de buena educación tomar los alimentos con las puntas de los dedos, sin llenar las manos o la cara según Ovidio. Por otra parte los alimentos, en especial la carne, ya venían a la mesa cortados en pequeñas porciones y hasta el cuchillo era innecesario.
Las clases elevadas exigían pulcritud y elegancia a la hora de comer, era imperdonable por ejemplo, chuparse los dedos y era norma limpiarse las manos en los aguamaniles después de cada plato o como mínimo al finalizar la comida. Un primer código de buenas maneras para los comensales se le deben al rey Enrique III de Francia y es digno de citar un fragmento de tratado editado en 1.545 por Jean Sulpice y titulado Libellus moribus in mesa servandis: Toma la carne  con los tres dedos y no la lleves a la boca en grandes pedazos. No tengas demasiado tiempo las manos en el plato.

    En el siglo XVII era considerado un exquisito refinamiento la costumbre de ciertas damas de comer con los guantes puestos. La reina Ana de Austria, famosa por sus blancas manos, comía graciosamente con los dedos enfundados en elegantísimos guantes.
Por último, y antes de entrar en el invento del tenedor, citaremos un pasaje de Erasmo de Rotterdam de su tratado de Civilidad: En vez de chuparse los dedos o de limpiárselos en la ropa después de comer, será más honesto  secarlos en el mantel o la servilleta.

    El tenedor llegó a Europa procedente de Constantinopla a principios del siglo XI de la mano de Teodora, hija del emperador de Bizancio, Constantino Ducas. Lo llevó a Venecia al contraer matrimonio con Doménico Selvo, Dux de aquella república. Se dice que el primer tenedor fué fabricado en oro puro y no se sabe muy bien si llevaba una o dos púas. Por sus costumbres refinadas, Teodora fue tachada de escandalosa y reprobable y hasta San Pedro Damián amonestó desde el púlpito estas extravagancias, llegando a llamarlo "instrumentum diaboli" ya que era harto difícil comer espagueti, macarrones o tallarines con semejante instrumento.

Los 'tenedorístas' intentaron varios asaltos para penetrar en Francia éste instrumento sin éxito, en la edad media Catalina de Bulgaria quiso hacerlo popular en la corte pero los franceses la tomaron como cursi y licenciosa.
Más tarde fue Carlos V de Francia, que lo conoció en Venecia tras la vuelta de un viaje de Polonia, pero ésta vez el fracaso tuvo motivos puramente sexuales, bien era sabido las aficiones de éste rey, los mignons tan inseparables de rey tenían fama de homosexuales como el rey, y el tenedor volvió a perder la batalla al ser considerado como un objeto caprichoso propio de personas un tanto equívocas.

La realidad es que el rechazo que tuvo el tenedor durante siglos más obedecía a una inhabilidad de los comensales que a una posible falta de utilidad, un autor dice de él: se causaban heridas con ellos, pinchándose con sus afiladas púas los labios, las encías y la lengua, y no faltaban, sobre todo las damas, que elegantemente y con gracia lo usaban para limpiar sus dientes a modo de los populares mondadientes.

    Ya en el siglo XVII Tomas Coyat, intrépido viajero inglés cuenta de lo generalizado que estaba el tenedor en Italia y escribe: "Los italianos se sirven siempre de un pequeño instrumento para comer y para tocar la carne. La persona que en Italia toca la carne con los dedos ofende las reglas de la buena educación y es criticada y mirada con sospecha. Es una cosa extraña que no se pueda convencer a un italiano de comer con los dedos, nos responderá siempre que no todo el mundo tiene las manos limpias. Y yo he adoptado esta costumbre y la conservo incluso en Inglaterra, pero mis amigos se burlan de mi y me llaman "furcifer".